Infusionismo
Tés y brebajes para vivir mejor.

¿Qué es el Té Blanco? Descubre el té más natural y delicado

El té blanco es un té conocido por su sabor delicado y sutil. Destaca por la naturalidad y sencillez de su proceso de elaboración, que básicamente consiste en su recolección y secado.

El té blanco tiene siglos de historia en China, en algunos tiempos fue la bebida de los emperadores y la nobleza.

Este té es menos conocido en Occidente que variedades como el negro o el verde, pero sin duda deslumbrará los sentidos de aquellos que busquen ampliar su conocimiento del mundo del té. Esta guía es para ell@s.

té blanco

Qué es el té blanco

El té blanco es un té obtenido a partir de las hojas de la Camellia sinensis, la planta del té; exactamente la misma a partir de la que se obtienen los tés negros, verdes o oolong.

El concepto tras el nombre té blanco no tiene nada que ver con su color, sino con su proceso de fabricación. Los tés blancos son los menos procesados de todas las familias de tés: simplemente se cosechan las hoja y se secan.

Esto, obviamente, no tiene nada que ver con un cambio de color, pero sí con mantener inalterados y originales los factores que afectan al sabor y a las propiedades del té blanco para la salud.

Al té blanco se le atribuyen beneficios para la salud como ayudar a la pérdida de peso, reducir los síntomas de la osteoporosis o favorecer el cuidado de la piel.

Otro elemento que define qué es un té blanco es el tipo de hojas usadas. Durante su elaboración se seleccionan y cosechan los cogollos de la planta de té  antes de que se abran completamente y se conviertan en hojas maduras. Estos están todavía recubiertos por unos minúsculos “pelos” blancos, que a menudo pueden apreciarse en las infusiones de los tés de mayor calidad.

Su mínimo proceso de elaboración y la delicadeza de los brotes y hojas usados resultan en un té considerado de los más delicados y frescos del mundo. Sus sabores se caracterizan por ser más suaves que la mayoría de tés verdes y negros. Los tés blancos ofrecen notas de sabores florales y un acabado suave. También pueden incluir notas de sabores a cítricos, miel, vainilla, melocotón, melón y albaricoque. De cuerpo ligero o medio.

El té blanco es producido principalmente en la provincia China de Fujian, aunque también existen productores en India, Nepal, Tailandia y Sri Lanka.

Historia

Puede considerarse que el té blanco es la forma más temprana de té que se consumió en China, ya que el primer método que sus habitantes utilizaron para almacenar el té debió basarse en los mismo principios de elaboración.

El primer té blanco parece originarse durante la dinastía Tang (618 - 907). En la China Imperial, el consumo de té formaba una parte vital de la cultura.

Cada año, los súbditos del Emperador eran requeridos a realizar un tributo, que a menudo se hacía efectivo en forma de té. Sin embargo, este té no podía ser cualquier té. Solo los tés más raros y de mayor calidad eran aceptados como tributos.  Sólo el té producido con los brotes más jóvenes y delicados de las plantas más selectas era merecedor de presentarse al Emperador.

El proceso de elaboración del té blanco se refinó en la posterior dinastía Song (960-1269) y la bebida se hizo popular a pesar de continuar reservada fundamentalmente a la nobleza. Durante el reinado del Emperador Huizong, se publicó El Tratado del Té, un texto en el que se documentó la ceremonia del té tradicional en la China Imperial.

El Emperador fue un gran conocedor y amante del té y su tratado es una pieza histórica que contribuyó a establecer una cultura alrededor del mundo del té. En este documento aparece la primera mención explícita sobre el té blanco (Bai Cha), un té verde no procesado que el Emperador disfrutaba especialmente.

La elaboración de té blanco similar al que conocemos hoy se inició en el siglo XVII en la provincia de Fujian, en China. Las plantas de té de esta zona destacaban por sus grandes y hermosos brotes que se aprovecharon para elaborar té blanco de hoja suelta, no comprimido ni en polvo como hasta aquel momento.

En ese época, el té blanco de hoja suelta era difícil de comercializar fuera de la zona. Debido a su procesamiento mínimo, la naturaleza delicada del té hacía complicada su exportación.

Una vez que se desarrollaron mejores métodos de producción y almacenamiento, la recolección del té blanco se volvió accesible a muchas otras regiones del mundo. Sin embargo, no fue hasta pasado el siglo XIX, que el té blanco se empezó a exportar a Occidente.

tazas de té blanco

Variedades de té blanco

Todas las variedades de té blanco tienen en común sabores suaves y delicados. Sin embargo, cada una de ellas tiene un caracter propio con matices perceptibles para los paladares expertos.

Té blanco Aguja Plateada (Bai Hao Yin Zhen)

El Silver Needle, o Aguja Plateada, es sin duda el té blanco más famoso. Se trata de un té muy apreciado y con precios habitualmente altos.

Se cultiva en la provincia China de Fujian y es conocido como uno de los tés más famosos y típicos de China.

Para saber a qué debe su nombre, basta con echar un vistazo al producto. Este té se obtiene de los brotes (y sólo de lo brotes) de plantas de té de la variedad Da Bai, Gran Blanca. Estas son famosas por sus grandes y hermosos brotes, que una vez secos adquieren tonos grisáceos.

El té Aguja Plateada se recolecta en un tiempo muy específico, entre finales de marzo y principios de abril, cuando nacen los primeros brotes del año. Estos son recolectados antes de abrirse y convertirse en hoja maduras, cosa que ot

La infusión resultante es de un color amarillo pálido y contiene los típicos pelillos provenientes de los brotes del té. A menudo es dicho que el Baihao Yinzhen huele a heno recién cortado y su sabor se describe como dulce, vegetal y delicado.

Té blanco Peonía Blanca (Bai Mu Dan o Pai Mu Tan)

Este té resulta más asequible que el té Aguja Plateada y proporciona una altísima calidad. Se puede decir que los dos forman parte del grupo de los tés blancos más conocidos y consumidos.

El Peonía Blanca se elabora a partir de los brotes más selectos de la planta de té. En este caso, la recolección se restringe al brote central sin abrir y a las dos primeras jóvenes hojas recién abiertas. La inclusión de hojas jóvenes refuerza el sabor de la infusión y la hace menos sutil que la del té Aguja Plateada.

El Bai Mudan es preferido por los aficionados a los tés blancos que favorecen los sabores más elaborados. Su perfil de sabor es más intenso, sin perder de vista que se trata de un té blanco, y presenta notas florales como la peonía y el crisantemo.

Té blanco de Darjeeling

Este té es peculiar en el grupo de los tés blancos, ya que se produce en la región India de Darjeeling, a los pies del imponente Himalaya.

Este té blanco es bastante similar a sus primos chinos, pero no puede negar su procedencia. El clima y la tierra aportan a la infusión de este té los matices de moscatel y nuez tan característicos de cualquier té cultivado en Darjeeling.

Té blanco Ceja de la Larga Vida (Shou Mei)

El shoumei es un té blanco con un sabor intenso; a menudo se compara con los tés oolong más ligeros.

Su cultivo se realiza fundamentalmente en la provincia de Fujian y la provincia de Guangxi en China. Su recolección es más tardía que la del Bai Mudan, esto ocasiona sabores más intensos, tostados y delicadamente terrosos y colores más oscuros en la infusión.

Té blanco Ceja del Homenaje (Gong Mei)

El Gong Mei se obtienen a partir de una variedad específica del arbusto de té (Camellia sinensis). Por otro lado, su proceso de fabricación es un poco diferente que el tradicional en los tés blancos. Esta combinación produce un té blanco poco habitual.

Su infusión es clara, de color anaranjado y dorado y brinda un sabor suave y aterciopelado con alegres toques florales.

Cómo preparar un buen té blanco

El té blanco se prepara con agua a una temperatura alrededor de los 85ºC. Ten cuidado, la temperatura es crucial.

Si se sobrepasa la recomendada, el té amarga y desaparecen los sabores más delicados. Por otra parte, los antioxidante se ven afectados en temperaturas cercanas al punto de ebullición, el té se vuelve astringente y se pierden sus mejores cualidades. Para no pasarte, lleva el agua a la ebullición y déjala reposar un par de minutos antes de verterla.

Usa entre 2 y 2,5 gramos de té por taza (cerca de 1,5 cucharaditas de té).

El tiempo de infusión recomendado es de 4 minutos, aunque algunos especialistas deciden aumentar este tiempo hasta los 10 minutos en la primera infusión para permitir que se desarrollen los aromas más delicados. Algunos fabricantes de variedades como Aguja Plateada recomiendan tiempos de 15 minutos. Busca instrucciones específicas para tu variedad en el paquete de té.

Lee más sobre el mundo de los tés: