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7 tés gourmet que deberías probar fríos

te frio con flores

¿Tu también lo has notado? Llega el calor y, seamos sinceros, ya no apetece tanto una buena taza de de té, ¿verdad?

¡No! El buen té no entiende de temperatura. A continuación te damos unas cuantas ideas para sustituir tu humeante taza de té caliente por un refrescante té frío usando variedades menos habituales pero altamente apreciadas por las gourmets de los tés.

Buen té = buen té frío

La temperatura afecta cómo percibimos los sabores. Aunque, de forma general, la intensidad de los sabores es menor cuando consumimos alimentos o bebidas frías, lo cierto es que la temperatura realza algunos sabores y oculta otros.

En el caso que nos ocupa, es cierto que para apreciar todos los matices de un buen té, es recomendable tomarlo caliente. Ahora bien, usar un té de calidad para prepararlo frío no tiene por qué significar desperdiciarlo.

Un té frío puede seguir colmando las expectativas de las muy teteras si se prepara con esmero y conocimiento de causa. El frío, aparte de hacer a la bebida mucho más apetecible en algunas circunstancias, puede llegar a sorprender revelándote nuevas caras de tu té favorito.

Usar un buen té como punto de partida es uno de los pocos secretos que tiene preparar un buen té frío.

Genmaicha

El genmaicha es una combinación japonesa de té verde (normalmente sencha) y granos de arroz tostados. Su infusión combina el sabor herbáceo del té verde con un agradable sabor tostado, ligeramente amargo y malteado, del arroz.

El genmaicha se consume mucho en Japón después de las comidas, ya que se considera digestivo y depurativo.

El genmaicha frío resulta excelente. El té verde, de cuerpo ligero y sabor refrescante, gana en matices con los toques amargos del arroz, que se ven acentuados por la baja temperatura. Este té helado no resulta fácil de combinar con ingredientes adicionales pero créenos, no le hace falta nada más.

genmaicha helado
"Japanese Genmaicha" por moonlightbulb bajo licencia CC BY 2.0

Té blanco con jazmín

Para los paladares amantes de los sabores sutiles pero con matices complejos, el té blanco frío es una buena opción. La combinación con el delicado aroma de jazmín es, simplemente, exquisita.

El té blanco se considera uno de los té más naturales, ya que pasa por un proceso de elaboración extremadamente sencillo. Solamente se recolectan las hojas más selectas de la planta del té y se secan. Aunque la versión fría de este té pierde un poco en aroma, la flor de jazmín continúa aportando un maravilloso toque al suave té blanco.

Si tienes la opción de hacerte con ellas, te recomendamos las llamadas Perlas del Dragón Fénix. Son una exquisita variedad de té blanco con jazmín china. Para elaborarlas, se enrollan los brotes de té de la mayor calidad en pequeñas bolitas que se secan y aromatizan con pétalos de jazmín seis veces.

Té negro con melocotón

Los tés negros suelen destacar por sabores intensos y con cuerpo. Precisamente por eso, resultan ideales para tomar fríos.

La mayoría de variedades de té negro suponen una buena base para hacer tu mezcla preferida de té helado. Puedes elegir los sabores malteados del Assam indio, o los florales del Darjeeling o optar por los aromas de cacao típicos en los tés chinos como el Keemun o el Yingdehong.

El té negro frío acepta maravillosamente combinaciones con sabores frutales. El melocotón es nuestro favorito, pero puedes probar con muchas otras frutas como melón, limón o naranja.

Para prepararlo, pon en una sartén un melocotón maduro cortado a rodajas con medio vaso de agua y azúcar a tu gusto. Cuécelo a fuego lento hasta que el melocotón se deshaga al presionarlo. Deja que se enfríe y mézclalo con tu té. A continuación, mézclalo con el té y deja que se enfríe en la nevera.

Matcha frío con sandía

matcha frio

El matcha es, posiblemente, la joya de la corona (o al menos una de ellas) de los tés japoneses. Se elabora moliendo hojas de té; por eso tiene esa apariencia de polvo verde.

El matcha frío resulta delicioso y muy sencillo de preparar. Una forma poco ortodoxa pero efectiva es usar una coctelera o, en su defecto, una botella de agua vacía. Añade agua fría y el té y asegúrate de dejar un para de centímetros de aire. Agita vigorosamente hasta conseguir una buena mezcla y una textura espumosa.

El matcha combina bien con sabores dulces. Corta un poco de sandía, métela en un vaso grande, añade hielo y el té. El verde brillante del té y el rojo de la sandía ofrecen una combinación vistosa e ideal para una celebración, aparte de un sabor delicioso.

Hibisco con granada

De acuerdo, la infusión de hibisco no es un té de verdad, pero nos hemos tomado la licencia de sumarla a la lista.

El agua de Jamaica, como se conoce en latinoamérica al hibisco, es una de las bebidas frías más populares en centroamérica. El sabor ácido y dulce de esta infusión recuerda a los arándanos y es buenísima fría.

Puede combinarse con frutas como la granada o la naranja o con sabores potentes como el del jengibre. En Jamaica hacen una versión para adultos de este brebaje, al que añaden un poquito de ron.

te frio de hibisco

Té verde con menta

El té verde con menta es muy popular en Marruecos y otros países del Magreb. La verdad es que por aquellos lares lo toman calienta a pesar de las tórridas temperaturas, pero nosotros lo recomendamos frío, al menos en verano.

El té verde y sus sabores herbáceos resultan siempre una buena elección par preparar un buen té frío. De menor cuerpo que el té negro, es ideal para preparar bebidas más ligeras. Por otra parte, el frescor de la menta es inigualable.

Para preparar este té lo mejor es usar menta fresca. Como base, puedes usar el habitual Gunpowder chino. Mezcla las hojas de menta cuando la infusión esté caliente y recuerda sacar las tanto el té como la menta cuando haya transcurrido el tiempo adecuado. No lo dejes demasiado tiempo o la mezcla amargará. A continuación, enfríalo.

Earl Grey con leche de almendra

El aroma cítrico de la bergamota del Earl Grey resulta delicioso y refrescante en la versión fría de este té.

Prepara una tetera de Earl Grey, déjala enfriar y, a continuación, añade medio vaso de leche de almendra u otra leche vegetal de tu elección. Si lo prefieres, puedes usar leche de vaca o nata.

Los paladares aventureros puede añadir a la mezcla un par de clavos de olor y dejar macerar la mezcla una noche en la nevera.

Trucos para preparar un buen té frío

Preparar un buen té frío tiene pocos secretos. El fundamental es, sin duda, usar un buen té como punto de partida. A partir de aquí, prepararlo de forma correcta para respetar su naturaleza.

Sigue con cuidado las instrucciones de preparación del fabricante, fijándote en la temperatura recomendada para el agua y en los tiempos sugeridos de reposo. Utilizar agua demasiado caliente malogrará tés delicados como el blanco o el verde.

La calidad del agua es importante. Intenta utilizar siempre agua que no aporte ningún sabor extraño a la mezcla, en este caso no solo en la infusión, sino también para el hielo que utilizarás.

Si vas a añadir edulcorantes, mezclalos mejor cuando la bebida esté todavía caliente o a temperatura ambiente. Te asegurarás de que se disuelvan bien.

Si preparar una receta de té frío con fruta, ten paciencia. Estos tés ganan mucho con el reposo. Mejor si los preparas el día anterior y los dejas en la nevera junto con la fruta una noche entera.

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