Infusionismo
Tés y brebajes para vivir mejor.

Infusión de tomillo, el regalo de la Semana Santa

infusion de tomillo
Isidre blanc [CC BY-SA 4.0]

El tomillo (Thymus vulgaris) es una mata apreciada por su valor como condimento y como planta medicinal. Pertenece a la família de las labiadas, al igual que el romero, la menta o la albahaca.

Es una planta originaria de las zonas mediterráneas del sur de Europa. Es fácil encontrarlo en toda la península Ibérica en estado silvestre en suelos calcáreos y soleados desde el nivel del mar hasta los 1800 metros.

El tomillo es rico en aceites esenciales que le otorgan un un penetrante olor aromático. Se dice que su nombre científico thymus deriva de la palabra griega thyein, que significa aroma.

Historia

El uso del tomillo como planta medicinal está documentado desde hace mucho, mucho tiempo. Durante su historia, ha jugado papeles terapéuticos, culturales y religiosos en las manos de diferentes culturas.

El tomillo se usaba ya en la antigua Grecia para tratar heridas y perfumar baños e incluso templos. Los egipcios eran conocedores también de las propiedades del tomillo y lo utilizaban las el tomillo en sus rituales de embalsamamiento y momificación.

Los romanos creían que comerlo los protegía del veneno, cosa que hizo de esta humilde mata una preferida de los emperadores. Se cree que los romanos fueron la causa de la extensión del tomillo por Europa, ya que también la usaban popularmente en rituales para purificar sus viviendas. Existen indicios que ya en esa época se cultivaba con fines culinarios y medicinales. Desde ese entonces, su uso en la cocina y como planta medicinal se ha mantenido en la Península Ibérica hasta el día de hoy.

Posteriormente, en la Edad Media, se usaba como hierba medicinal para tratar multitud de afecciones y también como sustituto del incienso en los funerales. Muchos de los cataplasmas, ungüentos y pócimas que se aplicaron cuando la peste negra asoló Europa en 1340 contenían una buena parte de tomillo como ingrediente.

La asociación del tomillo, como planta purificadora y que revive cada año, continúa a día de hoy. Dice la tradición que el tomillo debe recogerse en Semana Santa para mantener todas sus propiedades...

Tradición, recolección y secado

El tomillo florece en primavera, entre abril y mayo. La tradición dice que el mejor momento para recolectarlo coincide con la Semana Santa, especialmente con Jueves o Viernes Santo, siempre con el sol puesto.

La explicación de esta tradición tiene que ver con los ciclos lunares. Las dos fechas coinciden con la luna llena; de hecho, las celebraciones de Semana Santa y Pascua coinciden con la primera luna llena de la primavera.

Dice el saber popular que las virtudes del tomillo y de las plantas medicinales aumentan si se recolectan coincidiendo con el plenilunio y que el tomillo recogido en estas fechas no pierde la flor cuando se seca.

Nunca arranques la mata de raíz, simplemente rompe las ramas que necesites. De este modo permitirás que el resto de la planta continúe creciendo para el año que viene. Las ramas de tomillo pueden quebrarse fácilmente, así que no necesitarás tijeras. Selecciona ramas en las que abunden las flores.

El tomillo es un arbusto leñoso, secarlo no te va a costar mucho. Para secar el tomillo, espárcelo sobre papel de periódico en un lugar bien ventilado y a la sombra. En unos pocos días comprobarás que las hojas se desprenden fácilmente del tallo

Preparación

La infusión de tomillo es un magnífico remedio para los dolores de estómago o la indigestión. Tómala en ayunas o después de comer.

Cantidades

Usa cantidades entre los 5 y los 10 gramos de tomillo por cada taza de agua. Más o menos entre una y dos cucharaditas.

Temperatura del agua

Calienta el agua hasta su ebullición. No te preocupes, 100ºC.

Tiempos

Deja reposar la infusión al menos 5 minutos.

Una forma alternativa de prepararlo es hervir el tomillo durante unos 10 minutos para conseguir una solución que puede usarse para lavar y tratar problemas de la piel o para hacer gárgaras y curar inflamaciones y llagas en la boca.

Una variante culinaria de esto son las sopas de tomillo, una sopa tradicional catalana a base de tomillo, ajo, aceite y pan seco típica de los meses de invierno.

Nutrientes

El tomillo es una fuente de nutrientes entre los que destacan vitaminas y minerales como el zinc, el calcio, el fósforo, el potasio, el magnesio, la tiamina, el hierro, la riboflavina, la niacina y la vitamina A.

El tomillo aporta también ácidos como el oleico y el palmítico y es rico en aminoácidos.

Los aceites esenciales abundantes en sus hojas son los responsables de su aroma y de muchos de sus beneficios para la salud. Han demostrado efectos antibacterianos y antimicóticos.

Los aceites esenciales del tomillo incluyen el anetol, el borneol, el carvacrol, el cineo y el timol. Este último es un componente habitual de las pastas de dientes ya que ayuda a prevenir la caries.

Puedes leer la ficha con todos los nutrientes del tomillo de la Fundación Española de la Nutrición aquí.

Salud

El tomillo se usa para combatir la tos, el dolor de garganta, los resfriados, la bronquitis, el asma o la sinusitis. Sus propiedades antisépticas, antiinflamatorias y expectorantes hacen que resulte un remedio natural efectivo para tratar muchas afecciones del sistema respiratorio.

El tomillo tiene propiedades antibacterianas y antisépticas que hacen que sea también usado para limpiar heridas o para tratar dolencias como la conjuntivitis.

La infusión de tomillo es un buen remedio también para indigestiones, gastritis y flatulencias por sus propiedades antiinflamatorias, diuréticas y para favorecer la expulsión de gases. Además de ser digestiva, su infusión a menudo se utiliza para favorecer el apetito.

Sal al campo

Si vives en España, es muy probable que puedas encontrar tu misma algunas matas de tomillo en el campo.

Tener un poco de tomillo seco en casa te permitirá acceder a un remedio natural, casero y efectivo a muchos pequeños problemas de salud habituales como los catarros, las indigestiones o las conjuntivitis.

Aprovecha la primavera, para disfrutar del campo y, de paso, recoger un poco de tomillo florido.