¿Qué dice la ciencia sobre el té blanco para adelgazar?

Cada día es más habitual escuchar hablar del té como un complemento en las dietas para perder peso. De hecho, hace un años estalló en Occidente la moda de tomar té verde como complemento dietético y, en la actualidad, mucho se escucha sobre el uso del té blanco para adelgazar.

Ahora bien ¿tiene alguna base científica dicha afirmación? En Infusionismo, hemos realizado una exhaustiva investigación para traerte las últimas informaciones sobre las propiedades del té blanco para adelgazar.

El té blanco para adelgazar: algunos datos científicos

Cada vez son más las personas que cuentan sus experiencias al beber té blanco para adelgazar. Las historias al respecto se suman, se vuelven virales y en el medio, es posible que te preguntes si tienen una base real o si son simples cuentos de hadas.

Lo cierto es que son muchas y diversas las fuentes que señalan que el té puede servir para adelgazar. Un artículo de la revista científica Nutrition Research señala que el té en general puede mejorar la tolerancia a la glucosa y acelerar el metabolismo (1). Este último punto tendría un impacto directo en la eliminación de esos kilitos de más que tanto te molestan.

Si prestas atención a los componentes del té blanco, verás que son muy similares a los presentes en el té verde. De hecho, diversas investigaciones han encontrado que ambas infusiones tienen dosis más o menos parecidas de cafeína y de polifenoles (2).

Esto es interesante ya que los científicos han determinado que la combinación de 

catequinas como el galato de epigalocatequina (EGCG) con la cafeína actúa de manera sinérgica para contribuir en la pérdida de grasas (3, 4).

Si bien a día de hoy no existen demasiados estudios específicos sobre la acción del té blanco en el organismo, se cree que su consumo contribuiría a quemar grasas. Esto se debe a que este té estimularía la ruptura de las células de grasa y, además, evitaría que las mismas puedan volver a formarse (5), al menos esto se comprobó en un estudio in vitro.

En conclusión, el té blanco puede ser una buena opción para beber al tiempo que llevas a cabo la dieta para perder peso determinada por tu médico. Recuerda que siempre es recomendable acudir al especialista para que juntos determinéis los pasos a seguir y, además, controle la pérdida de peso.

merienda y taza de té

¿Qué es el té blanco?

Esta infusión es sumamente antigua. De hecho, se dice que tiene miles de años y que ha sido bebida de los emperadores chinos desde tiempo inmemoriales.

El té blanco es originario de la provincia de Fujian, China, aunque también se produce en Nepal, Tailandia, India y Sri Lanka.

El mismo se elabora a partir de las hojas de la planta del té, la Camellia sinensis pero, a diferencia de variedades más conocidas como el té negro, no se someten a ningún proceso de oxidación.

En el momento de recolectar las hojas, se escogen los cogollos de la planta antes de que se abran. Estos brotes están recubiertos por una pelusa blanca que es, justamente, la que da nombre a esta variedad de té.

Tras la cosecha, las hojas se secan directamente sin oxidarse. Esto permite que las hojas mantengan sus propiedades naturales intactas y, por ende, se dice que tendría mayores beneficios para la salud que otras variedades de té.

¿A qué sabe el té blanco?

Por lo general, sus aromas y sabores son bastante más suave que el de otros tés, justamente porque se utilizan delicados brotes en su producción. Habitualmente, es posible encontrar notas florales, cítricas o frutales e, incluso, toques de vainilla o miel.

¿Cómo beber el té blanco?

Preparar el mejor té blanco en casa no es una tarea difícil pero sí tienes algunos truquillos a los que te conviene prestar atención. En primer lugar, la temperatura del agua.

La Asociación Española de Té e Infusiones explica que, para evitar que las delicadas hojas de té blanco, se quemen y la infusión se amargue, lo más adecuado es infusionar el té blanco a 60 ºC - 65 ºC. Utiliza un termómetro para infusiones para medir la temperatura o, simplemente, deja que el agua hierva y, luego, deja que se enfríe durante 5 minutos.

Por otra parte, es importante prestar atención a los tiempos del infusionado. Recuerda que se trata de un té delicado, con hojas que debes cuidar y tratar con amor.

Ingredientes

Elaboración

  1. Calienta el agua hasta la temperatura mencionada. ¡Recuerda que no estás preparando un té negro así que no te pases de lo recomendado!
  2. Infusiona las hojas del té entre 3 y 7 minutos, según las indicaciones del fabricante.
  3. ¡Listo!

Déjate embargar por el sutil aroma y sabor de esté té. Permítete descubrir una variedad de té diferente, con sabores frutales, florales o cítricos y tantas notas que tu paladar se volverá loco de placer.

Fuentes:

  1. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/19932867/
  2. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/20722909/
  3. http://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0212-16112017000300731
  4. https://www.nature.com/articles/0801101
  5. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/19409077/
  6. http://asociacionteinfusiones.es/beber-te/la-taza-perfecta/
Antonella Grandinetti
Antonella Grandinetti

Redactora creativa todoterreno y mamá por tres. Disfruto leyendo y escribiendo desde artículos hasta novelas. Me apasiona viajar y pasar tiempo soñando despierta con mis peques. Amante del mate y el té.

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